El debate sobre Puerto Barú Chiriquí ya no solo se discute en Panamá, también aparece en informes internacionales sobre derechos humanos, declaraciones de Naciones Unidas, advertencias de UNESCO y debates políticos vinculados a la protección de los Manglares de David, uno de los ecosistemas más importantes para la biodiversidad y la resiliencia climática de Panamá.
Mientras el conflicto crece, también aumenta una preocupación de por qué un proyecto portuario termina convirtiéndose en una discusión internacional sobre derechos humanos, democracia ambiental y protección de ecosistemas.
Panamá entre los países más peligrosos para denunciar abusos empresariales
El informe Navegando una encrucijada global: personas defensoras de los derechos humanos y empresas en 2025 del Centro de Empresas y Derechos Humanos (Centro EDH) ubicó a Panamá dentro del TOP 10 de países con más ataques contra personas defensoras que denunciaron abusos relacionados con empresas.
El reporte menciona específicamente el caso de las acciones legales contra organizaciones ambientales panameñas como CIAM y Adopta Bosque en el contexto del conflicto por Puerto Barú. La alerta es especialmente grave considerando que América Latina y el Caribe concentraron el 42% de los ataques registrados contra personas defensoras ambientales a nivel global.
La ONU expresa preocupación por el caso Puerto Barú
La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la situación de las personas defensoras de derechos humanos, Mary Lawlor, expresó preocupación por las acciones legales dirigidas contra organizaciones ambientales en Panamá.
El foco no está únicamente en las demandas, también en el efecto que estos procesos pueden generar sobre la participación ciudadana, el espacio cívico y el derecho de las comunidades a cuestionar proyectos con potencial Impactos Ambientales para Panama.
UNESCO pone atención sobre Puerto Barú y Coiba
El debate sobre Puerto Barú Chiriquí también llegó a UNESCO, el organismo solicitó revisar el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto para evaluar posibles impactos sobre el Parque Nacional Coiba, declarado Patrimonio de la Humanidad desde 2005.
La discusión ya no se limita a infraestructura portuaria o inversión privada, ahora también involucra biodiversidad marina, patrimonio natural global y protección de ecosistemas estratégicos para la Conservación Marina de Panamá y la Biodiversidad del Golfo de Chiriquí.
El caso Puerto Barú llega a la prensa internacional
Las acciones judiciales contra organizaciones ambientales y las alertas sobre posibles impactos ambientales comenzaron además a aparecer en medios internacionales.
El caso empezó a ser leído como parte de una tendencia global con aumento de presiones, criminalización y demandas contra comunidades y organizaciones que cuestionan proyectos de alto impacto ambiental.
Cada vez existe mayor preocupación internacional sobre cómo el uso de demandas judiciales, medidas económicas y campañas de desinformación puede debilitar la participación pública y limitar el debate democrático sobre proyectos ambientales.
El debate entra a la Asamblea Nacional
La discusión también llegó al debate político panameño donde la diputada Janine Prado Castaño alzó la voz en la Asamblea Nacional recordando la advertencia realizada por UNESCO y mencionando los riesgos que el proyecto Puerto Barú podría representar para los Manglares de David.
Puerto Barú se transformó en un símbolo de una discusión mucho más profunda sobre desarrollo, derechos humanos, protección ambiental y el futuro de los ecosistemas costeros en Panamá.
Defender los manglares tiene consecuencias
En paralelo, organizaciones internacionales continúan expresando solidaridad con las organizaciones ambientales panameñas. La Red Gran Caribe Libre de Fósiles publicó un comunicado respaldando a CIAM y Adopta Bosque frente a demandas y medidas como secuestro de cuentas y tierras.
Las personas defensoras cumplen un rol esencial en cualquier democracia identifican riesgos, denuncian abusos y muchas veces alertan impactos ambientales antes de que ocurran daños irreversibles.
Los Manglares de Panamá, los ecosistemas marinos y la biodiversidad del Golfo de Chiriquí no solo sostienen especies, también sostienen comunidades, protección costera y formas de vida ligadas a la economía de Chiriquí y a la resiliencia climática.
El caso Puerto Barú se transformó en una conversación internacional sobre manglares, democracia ambiental, derechos humanos y protección de ecosistemas estratégicos para Panamá y el planeta.
Mientras el debate continúa creciendo, también crece la atención internacional sobre lo que ocurra después.Porque algunos ecosistemas son demasiado importantes para desaparecer en silencio.