
Quién defiende lo que hace único a Panamá
Puerto Barú debate ambiental abierto en Panamá: dragado, dudas sobre el abastecimiento de agua y procesos judiciales contra defensores de los manglares.

La salud de los manglares depende directamente de la calidad del agua. Cuando se altera el fondo marino, las consecuencias son reales:
Según el informe técnico independiente de Lynker (2024), el dragado requeriría la remoción de más de 9 millones de metros cúbicos de sedimentos, generando plumas de dispersión que podrían extenderse varios kilómetros, que podrían reducir la capacidad de los manglares para proteger la costa de la erosión. Además, Puerto Barú tiene una profundidad de pocos metros en marea baja, lo que implica dragados continuos y costosos para permitir el paso de buques medianos.
Las advertencias no son menores “las actividades de dragado del canal de navegación tendrán efectos perjudiciales sobre el ecosistema de manglares debido a la sedimentación, los cambios en la salinidad y la interrupción de la conectividad ecológica” Lynker (p. 6). También señala que el modelo de dispersión utilizado por los promotores “no siguió las mejores prácticas científicas”, lo que pone en duda la validez de sus conclusiones ambientales (p. 7).
Puerto Armuelles, por otro lado, ya cuenta con aguas naturalmente profundas, lo que “eliminaría la necesidad de costosos dragados de capital y mantenimiento”, informe Lynker (2025) (Resumen Ejecutivo p.1) y reduciría los riesgos sobre los ecosistemas sensibles.
Panamá sí necesita desarrollo, pero no a cualquier precio.
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