Hay momentos en que una discusión local deja de serlo y pasa a ser una conversación global. Eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en Panamá cuando UNESCO entra en escena. El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO solicitó al Estado panameño revisar el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) del proyecto Puerto Barú.
No se trata de un gesto menor, se trata de una advertencia formal en el marco de la protección de un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad.

Fuente UNESCO State of conservation of properties WHC/25/47.COM/7B, p. 47 inscribed on the World Heritage List
UNESCO solicita asegurar que no existan impactos negativos sobre el Parque Nacional Coiba antes de tomar decisiones que puedan ser irreversibles. El mensaje es claro: cuando un sitio tiene Valor Universal Excepcional, su protección no es solo nacional, es global.
La respuesta del gobierno
Tras esta decisión, el Ministerio de Ambiente de Panamá informó que ha iniciado un proceso de análisis técnico y científico para evaluar las implicaciones. El propio gobierno señaló que este proceso se realiza de manera responsable y en línea con las recomendaciones del Comité, incluyendo incluso la solicitud de asistencia técnica a la UNESCO.

Comunicado Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE)
Este punto es clave: Panamá no solo enfrenta una decisión ambiental, sino también el cumplimiento de compromisos internacionales asociados a la conservación de su patrimonio natural.
Un debate que crece
En paralelo, el tema ha escalado en la agenda pública Medios como La Estrella de Panamá y La Prensa han destacado que el gobierno inició evaluaciones técnicas tras la decisión de la UNESCO y que el organismo internacional pidió reevaluar el alcance del proyecto por su posible impacto sobre Coiba.

Al mismo tiempo, también han circulado versiones contrapuestas acusando desinformación, por parte de Puerto Barú.

Comunicado Puerto Barú
A lo cual el gobierno respondió sobre la veracidad de la solicitud de UNESCO

Comunicado Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE)
Por un lado, el gobierno ha salido a desmentir interpretaciones que considera inexactas y, por otro, el desarrollador del proyecto Puerto Barú ha emitido comunicados asegurando que no habría impactos sobre el Parque Nacional Coiba.
Esta tensión comunicacional refleja algo más profundo, esto no es solo un debate técnico, es un debate sobre confianza, evidencia y responsabilidad.
La advertencia política y científica
En esa misma línea, la diputada independiente Janine Prado advirtió que ha crecido una preocupación “legítima”, no solo a nivel ciudadano, sino también dentro de la comunidad científica.
“Coiba no es cualquier área protegida. Es Patrimonio Mundial desde 2005, un ecosistema único y un punto clave del corredor marino del Pacífico Este Tropical”.
Su advertencia pone en evidencia algo central en esta discusión ay que no se trata únicamente de un proyecto local, sino de un sistema ecológico interconectado. Además, destacó el rol de los manglares en el área de Puerto Barú como barrera natural, criadero de especies y protección costera.
Más allá del proyecto
El debate sobre Puerto Barú ya no es solo sobre infraestructura, es sobre cómo se toman decisiones en contextos de alta sensibilidad ecológica. Suma un debate de cómo se evalúan impactos acumulativos en sistemas conectados y es, sobre todo, sobre cómo un país responde cuando el mundo le recuerda que ciertos territorios no son reemplazables.
Fuentes
- UNESCO State of conservation of properties WHC/25/47.COM/7B, p. 47 inscribed on the World Heritage List
- Comunicado oficial del gobierno
- Comunicado Puerto Barú