La actriz de Bridgerton y Sex Education visitó el Golfo de Chiriquí y compartió imágenes de los paisajes que encontró durante su paso por Panamá. Su visita vuelve a poner sobre la mesa una pregunta importante: si el mundo viene a Panamá buscando naturaleza, ¿por qué no apostamos más por protegerla?

A veces necesitamos que alguien venga desde lejos para recordarnos el valor de lo que tenemos frente a nuestros ojos. La actriz británica Simone Ashley, conocida mundialmente por sus papeles en Bridgerton y Sex Education, visitó recientemente el Golfo de Chiriquí, Panamá, y compartió parte de su experiencia rodeada de naturaleza.
Mar, bosques, paisajes tropicales y algunos de los ecosistemas más extraordinarios del Pacífico panameño fueron parte del escenario. Su visita deja una reflexión que va mucho más allá de una celebridad disfrutando de Panamá y es que la naturaleza también puede ser desarrollo.
El mundo viene a Panamá buscando naturaleza
Las personas que cruzan miles de kilómetros para conocer Panamá, buscan aquello que precisamente no puede encontrar en cualquier lugar Manglares, delfines, ballenas, aves, playas, bosques, comunidades y culturas vinculadas a esos territorios.
El Golfo de Chiriquí reúne todos esos elementos y tiene un enorme potencial para desarrollar experiencias de turismo sostenible en Chiriquí capaces de generar oportunidades económicas mientras conservan aquello que hace único al destino.
Los Manglares de David también tienen valor económico
Hablar de los Manglares de David no significa hablar únicamente de biodiversidad, la naturaleza también sostiene economías. Un ejemplo se encuentra en los manglares de Remedios, San Félix y San Lorenzo, en el Golfo de Chiriquí, cuyo aporte económico fue estimado en más de B/.27 millones al año, según datos citados por MiAmbiente, PNUD y CI.
El dato permite mirar los manglares desde otra perspectiva, un manglar protegido sostiene actividades vinculadas a la pesca, protege las costas, alberga biodiversidad y crea las condiciones para actividades como recorridos en kayak, observación de fauna, turismo comunitario y otras experiencias vinculadas a la naturaleza.
¿Qué desarrollo queremos para Chiriquí?
Esta pregunta adquiere especial relevancia frente al debate sobre Puerto Barú, en David, Chiriquí. El proyecto portuario ha abierto una discusión sobre el futuro de un territorio donde conviven manglares, biodiversidad, comunidades y actividades económicas vinculadas directamente con la salud de los ecosistemas.
Quizás allí está la conversación que Panamá necesita tener, no se trata de elegir entre naturaleza o desarrollo, se trata de preguntarnos qué tipo de desarrollo queremos. Porque probablemente no necsitamos construir más para ofrecer más.
La visita de Simone Ashley puede parecer una historia pequeña una actriz internacional llegó a Chiriquí, conoció sus paisajes y compartió con el mundo aquello que encontró. Pero detrás de esas imágenes existe algo mucho más grande y es que Panamá ya tiene algo que millones de personas alrededor del planeta están buscando naturaleza extraordinaria.
El desarrollo que buscamos no necesite necesariamente más cemento, necesita más naturaleza protegida y emprendimientos locales que preserven y sostengan más experiencias capaces de conectar a las personas con aquello que Panamá ya tiene.
#DefiendeLosManglares