Según la firma internacional de ingeniería ambiental y consultoría Lynker, la construcción y operación de Puerto Barú aumentará la probabilidad de colisiones entre embarcaciones y el hábitat de la ballena jorobada. Este hábitat, que se extiende desde el este de Boca Brava hasta justo al oeste del estrecho del mismo nombre, se encuentra al este del sitio propuesto para Puerto Barú, en medio de un vasto manglar protegido.
Los barcos que entren y salgan del puerto se verán obligados a cruzar el hábitat para acceder al canal de navegación, lo que aumentará significativamente el riesgo de incidentes entre embarcaciones y ballenas.
“Las ballenas jorobadas que migran desde Norteamérica hasta Panamá pertenecen al Segmento Poblacional Diferenciado de Centroamérica, una de las poblaciones más amenazadas del mundo, que aún no se ha recuperado de la caza comercial de ballenas”, explica la doctora Betzi Pérez Ortega, científica marina panameña que ha estudiado estas ballenas durante la última década.
Lynker estima que, incluso con la aplicación de medidas de mitigación, como la implementación de un esquema de separación de tráfico (TSS, por sus siglas en inglés) o la reducción de la velocidad de navegación, la probabilidad de colisiones entre barcos y ballenas no disminuiría debido a la ubicación del puerto.
Para salvar a las ballenas jorobadas de la extinción, la comunidad internacional impuso una moratoria final sobre la caza comercial de ballenas en 1986. Estas ballenas migran miles de kilómetros entre estaciones.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), las ballenas viajan tanto en aguas poco profundas y cálidas como en las frías profundidades del océano. Existen cuatro poblaciones de ballenas jorobadas en el Pacífico Norte, dos en el Atlántico Norte y siete en el hemisferio sur.
En abril de 2021, el departamento de Comercio de EE.UU. y la NOAA emitieron una normativa para proteger a las ballenas en peligro de extinción de colisiones con embarcaciones, derrames de petróleo y redes de pesca. La normativa estableció 116.098 millas náuticas cuadradas del océano Pacífico, desde México hasta el estado de Washington, como hábitat crítico para las ballenas jorobadas en peligro de extinción.
“Las colisiones con embarcaciones son la principal amenaza para las ballenas jorobadas hoy en día y, según la NOAA, el riesgo es mucho mayor en zonas costeras con un tráfico marítimo intenso. Aunque se han tomado decisiones difíciles en todo el mundo para proteger a especies en peligro de extinción como la ballena jorobada, este puerto en Panamá tiene el potencial de hacernos retroceder”, afirmó Guido Berguido, biólogo y director de Adopta Bosque. “Evidencia independiente sobre la ubicación propuesta de Puerto Barú muestra que el puerto representará una amenaza clara para las poblaciones de ballenas jorobadas”.
“En las últimas décadas ha habido una extensa colaboración entre países para proteger a las ballenas jorobadas. Y, contra todo pronóstico, ha funcionado. Proyectos como Puerto Barú deshacen gran parte del trabajo realizado para proteger especies en peligro de extinción, afectando la vida marina tanto en Panamá como en Estados Unidos. Debemos hacer todo lo posible para garantizar que las ballenas jorobadas y otras especies en peligro de extinción no vuelvan a estar al borde de la desaparición”.
Además de las ballenas jorobadas, los manglares protegidos albergan especies en peligro crítico de extinción, como el mono ardilla de América Central (Saimiri oerstedii) y la tortuga carey, la especie de tortuga marina más amenazada del mundo. Ambas especies están viendo disminuir sus poblaciones, lo que ha llevado a países y organizaciones a tomar medidas para evitar su desaparición.
La zona también es hogar de delfines nariz de botella, aves, monos, iguanas, peces, crustáceos y moluscos. Datos recientes indican que grandes poblaciones de ballenas jorobadas, ballenas de Bryde y el críticamente amenazado tiburón arenero del Pacífico (Carcharhinus cerdale) habitan en el Golfo de Chiriquí, incluyendo zonas cercanas al canal de navegación propuesto para el proyecto de Puerto Barú. También se han registrado numerosos avistamientos de la tortuga verde, otra especie en peligro de extinción.
Sobre Puerto Barú
El polémico proyecto Puerto Barú es un puerto privado multipropósito que se erigirá en una de las zonas de manglares más extensas y saludables de Centroamérica, a 19 kilómetros de la ciudad de David, en la costa del Pacífico panameño. Esta área alberga el 25% de todos los manglares de Panamá.
El desarrollo afectaría los Manglares de David, los cuales fueron declarados área protegida por el Concejo Municipal del Distrito de David mediante el Acuerdo No. 21 del 6 de junio de 2007.
Como parte del proyecto Puerto Barú, los promotores planean construir un área portuaria principal, un área de tanques para mercancías líquidas como aceite de palma, gasolina, diésel, aceite combustible y combustible para aviones, además de una zona turística y marina, y una zona residencial.
El área protegida estaría amenazada por la construcción y operación de Puerto Barú.
Si bien el puerto en sí se ubicará en terrenos privados, la actividad marítima desde mar abierto hasta el puerto representa un grave riesgo de daño irreversible al ecosistema. Para que los barcos puedan entrar y salir del puerto, se tendrá que construir un canal de navegación que partirá desde el océano Pacífico norte, seguirá por Boca Brava y pasará por la Isla de Muertos hasta el río Chiriquí Nuevo.
En septiembre de 2024, un grupo de organizaciones integradas por conservacionistas, científicos, abogados y biólogos presentó una demanda ante la Corte Suprema de Justicia para anular la Resolución que aprobó el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la compañía promotora.
El grupo no está en contra del desarrollo y apoya la construcción de un puerto en la provincia de Chiriquí. Sin embargo, hace un llamado a considerar otras ubicaciones más adecuadas donde los manglares protegidos y la vida marina no se vean afectados.